10 tips y recomendaciones para congelar alimentos

Congelar los alimentos es una excelente forma de mantener por más tiempo sus propiedades nutritivas, evitando que se echen a perder. Además, permite abastecerse de forma más prolongada, y así también planificar mejor la alimentación en casa. ¡Revisa estos 10 tips y recomendaciones para congelar alimentos y así tener siempre disponible rica comida para consumir en estado óptimo! 

¿Te ha pasado que es hora de preparar el almuerzo o la cena y te ves pillado con una variedad tan limitada de comida que te dan ganas de pedir un delivery? Es una situación que creemos que nos ha pasado a todos, pero la buena noticia es que ya hemos aprendido cómo enfrentarla. 

Una excelente alternativa es tener alimentos congelados en tu refrigerador: te pueden salvar en más de una ocasión, ya sea porque tienes invitados a comer, porque no tuviste tiempo de ir al súper, o porque se ha decretado cuarentena en el lugar donde vives (hoy #quédateencasa para aplanar la curva de contagios de COVID-19).

Además de sacar de apuros, el tener alimentos congelados nos permite una mayor planificación, organización, y la reducción del desperdicio de alimentos.

Si abres tu congelador y ves que sólo hay helado y hielo, te invitamos a replantearte el uso de ese espacio. Sabemos que unas empanaditas o unas pizzas son una forma rápida de salir del apuro, pero con ellas te estás perdiendo la oportunidad de tener alimentos muchos más versátiles, variados y sabrosos. Carnes, pescados, mariscos, e incluso algunas frutas, verduras y otros alimentos nutritivos podrían estar reposando ahí, esperando a que los necesites. Los alimentos naturales y sin procesar son los mejores aliados (tanto para tu cuerpo como para tus ollas).

Congelar alimentos de la forma correcta es una práctica muy útil, que deberías manejar antes de hacer tu próxima compra en el supermercado o el delivery de alimentos local. Y es que si se realiza adecuadamente, tus comidas quedarán mejor conservadas, porque al congelarlas frenarás el desarrollo de bacterias. Hay muchos alimentos que se pueden congelar, aunque la forma de hacerlo variará dependiendo del tipo que sean. Y hay otros que simplemente es mejor mantener alejados del congelador.

Por regla general, la temperatura óptima para mantener alimentos congelados es 18°C bajo cero, por lo que será importante que procures que tu refrigerador llegue hasta esa temperatura. ¿Ya lo regulaste? ¡Perfecto! A continuación podrás encontrar 10 tips y recomendaciones para congelar tus alimentos de la manera óptima.

1. Congela en porciones

Lo primero a tener en cuenta al congelar es porcionar las cantidades. Dependiendo de cuántas personas vivan en casa, podrás hacerlo en porciones individuales o familiares. Así, podrás organizar mejor tu congelador.

Pero el motivo principal para porcionar es que lo ideal es que el alimento se congele rápidamente (incluso el centro) para así evitar el desarrollo de bacterias: una porción más pequeña se congelará más rápido.

En el caso de carnes como vacuno o pollo, es bueno congelar porciones pequeñas, y así no tener que descongelar toda la bandeja de una sola vez. Te darás cuenta que porcionar comida ya preparada (como lentejas, porotos o carnes cocinadas) es muy práctico: descongelar lo necesario para la cantidad de comensales, servir, ¡y listo!

2. Usa recipientes o bolsas herméticas para congelar

Lo mejor para congelar es que utilices recipientes herméticos, por dos motivos: los alimentos no van a chorrear, y evitarás que se genere escarcha al no poder entrarles hielo. Hay distintas alternativas de recipientes.

Por una parte, las bolsas permiten guardar los alimentos congelados en distintas posiciones, además de poder darles otros usos (como colaciones, frutas, etc.). Puedes utilizar bolsas plásticas con cierre (tipo Ziploc), o bolsas de silicona (que son más sustentables y fáciles de lavar). Si congelas en bolsas, no olvides quitarles el aire antes de congelarlas.

Nuestra alternativa favorita son los recipientes de vidrio, como tuppers o frascos: son más duraderos y ecológicos, no se tiñen con las comidas (como las remolachas o la zanahoria), y pueden ser enfriados a -40°C o calentados hasta lo 300°C (muy versátiles). Además, puedes llevarlos directo al microondas, aunque solo en caso de que hayas olvidado descongelar previamente. Si usas vidrio, no llenes los recipientes al 100%: el líquido que contiene la comida se expandirá al ser congelado, y si no tiene espacio podría romper el recipiente. Si congelas sopas, cremas o salsas en frascos, deja entre tres y cuatro centímetros de altura para que se puedan expandir.

3. Blanquea las verduras antes de congelar

El blanqueado o escaldado consiste en la cocción breve de los vegetales, para evitar que pierdan su color, sabor y textura cuando se congelan, además de eliminar microorganismos a través de la limpieza en agua hirviendo. Esto es fundamental para congelar las verduras: de esta forma se mantendrán mejor sus propiedades a la vez que se limpian.

¿Cómo se blanquean las verduras? Lo primero es tener una olla donde cocerlas, y un cuenco o bowl de tamaño similar donde ponerlas en agua fría (idealmente con hielo). Para cocerlas, primero se debe llevar el agua a hervor, y luego introducir la verdura y dejarla el tiempo necesario. Luego, se pasa la verdura al bowl con agua fría, para detener rápidamente la cocción, evitando que se cueza demás. El tiempo de cocción dependerá del tipo de verdura.

Estos son los tiempos de cocción para algunas verduras: 

  • Coliflor: 3 minutos
  • Porotos frescos: 8 minutos
  • Porotos verdes: 5 minutos
  • Zanahoria: 4 minutos
  • Brócoli: 2 minutos
  • Guisantes: 2 minutos
  • Hojas de repollo: 2 minutos
  • Puerros: 2 minutos
  • Espinaca: 1 minuto

4. Algunas frutas también se pueden congelar

Aunque no hay nada como comer una fruta fresca, muchas de estas se pueden congelar y mantendrán su exquisito sabor. Eso sí, la textura cambiará, y con ello el uso que les puedas dar: quedarán muy bien en batidos, compotas, postres, helados,u otras preparaciones en que el sabor sea lo principal.

¿Cómo hacerlo? Lo primero será trocear la fruta, para así congelarla en porciones. En el caso de frutas con hueso (como mango, durazno, ciruelas, etc), agrega un poco de jugo de limón para evitar que se oxiden. Si vas a congelar cítricos, separa la fruta en gajos antes de congelarla. Y en el caso de las bayas o berries (como frambuesas, arándanos, moras, etc.)… bueno, puedes congelarlas directamente: ¡se conservarán perfectamente!


Tip: Aprovecha de congelar frutas y verduras de temporada para poder tener el resto del año. Por ejemplo puedes congelar sin problema pesto casero, choclo desgranado, granada, berries como arándanos o frambuesas y duraznos entre muchos otros.


5. Amplía tu variedad de alimentos congelados

Un excelente tip para la cocina es que tengas la mayor variedad de ingredientes listos para ser utilizados. Te damos algunas ideas.

Las hierbas frescas serán muy útiles para darle un toque fresco a tus preparaciones. Para congelarlas, debes lavarlas, secarlas bien, picarlas y luego sumergirlas en aceite de oliva.

Para condimentar tus preparaciones o preparar un rico sofrito, te sugerimos tener cebolla y ajo listos para ser usados. Para esto, hay que picarlos y guardarlos en una bolsa hermética. También podrás hacer un mix con zanahoria rallada y apio picado. Guárdalo en porciones.

El café también se puede congelar por algunos meses, para mantener mejor el sabor y el aroma. Puedes hacerlo en su empaque original o en un recipiente hermético. 

Una opción para mantener más pura la harina (evitando que absorba olores o se humedezca) es congelándola.

6. No congeles eternamente

Todos los alimentos tienen un punto en el que ya no tendrán la misma calidad al estar congelados: no los lleves al límite. Ten en cuenta que el envase en el que esté congelado el alimento, así como la temperatura y la humedad, harán que varíe el tiempo de conservación.

Para las carnes y los pescados, el factor que determinará el tiempo máximo de congelación variará dependiendo del contenido graso:

  • Cortes de carne con hueso: de 4 a 6 meses.
  • Carnes frescas y magras (de vacuno o pollo): hasta 12 meses.
  • Hamburguesas: máximo 3 meses.
  • Carne de cerdo (embutidos, tocino, salchicas, fiambres): 2 a 3 meses.
  • Atún, salmón y jurel: entre 3 y 4 meses.
  • Reineta o merluza: hasta 6 meses.
  • Mariscos: hasta 6 meses (si son ultracongelados industrialmente, y siempre que se mantengan las recomendaciones del fabricante)

El pan se puede congelar hasta por 2 meses. Para comerlo como si estuviese fresco, humedécelo, mételo al horno, y sírvelo. ¡Como recién hecho!

En el caso de las pastas cocidas y preparadas con alguna salsa (como spaghetti o lasaña) no habrá problema con congelarlas, pero por no más de 1 mes.

7. Rotula los alimentos, con nombre y fecha

En línea con lo anterior y para llevar un mejor registro del tiempo de congelación de tus alimentos, lo mejor es rotularlo claramente (porque, seamos sinceros, es fácil olvidar la fecha en que se llevó al congelador). No olvides señalar qué alimento es (por ejemplo, carne de cerdo, o lentejas), y la fecha en que lo congelaste.

8. Descongela idealmente en frío

Lo mejor es que la comida se descongele paulatinamente, con cambios graduales en la temperatura. Aunque el uso del microondas es tentador, lo sugerimos solo en casos desesperados. Por eso, lo ideal será pasar el alimento del congelador al refrigerador, poniéndolo sobre un plato (para recoger el agua sobrante).

Para hacerlo un poco más rápido, se puede pasar la comida (siempre que esté bien envasada) a agua fría, lo que derretirá el hielo y subirá la temperatura del congelado. Es importante nunca hacerlo con agua caliente o a temperatura ambiente cuando haga mucho calor, porque los cambios bruscos de temperatura pueden echar a perder los alimentos o contaminarlos.

Si vas a usar fruta, verdura o legumbres para una crema, sopa o una preparación en olla o sartén, no es necesario que la descongeles previamente: puedes echarla directamente a la olla o sartén, o a la juguera (en el caso de las frutas).

Cuando descongeles, trata de consumir los alimentos el mismo día, o máximo al día siguiente, para evitar que la comida se eche a perder.

9. No congeles estos alimentos

Ya revisamos varios alimentos que se pueden congelar y se mantienen bien. Pero existe también la contraparte de alimentos que no aceptan la congelación, o que pierden muchas de sus propiedades a bajas temperaturas. 

Por lo mismo, evita congelar los siguientes alimentos: lechuga, tomate, huevos, mayonesa, quesos y lácteos en general (yogurt, leche, etc.), papas o puré de papas, y alimentos ricos en almidón (como el arroz).

10. ¡No vuelvas a congelar una vez que ya hayas descongelado!

Nunca, nunca, NUNCA vuelvas a congelar algo que ha sido descongelado. No podemos dejar de enfatizar la importancia de este punto. 

Volver a congelar implica un riesgo: la carga bacteriana será mayor porque puede aumentar en el proceso de descongelación. Esto hace que la comida se eche a perder y te puedes intoxicar. Además, en el proceso habrá perdido su valor nutricional. 

La única excepción a esta importantísima regla es cuando cocines el alimento: sólo entonces, ya preparado, podrás volver a congelarlo.

¿Crees que a un amigo o familiar le haría bien seguir estas recomendaciones? No dejes de compartirles este artículo. ¿Tienes otros tips que te gustaría que el resto conociera? Puedes compartirlos en los comentarios o en nuestras redes sociales @mango.merken

2 Comments

  • Carmen
    02/04/2020
    reply

    Buenisimo y evitas tener que salir a comprar seguido, ya que en estos momentos de cuarentena, no es lo mejor

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